Si quieres cambiar al mundo empieza por ajustar tu agenda semanal.

 

En la Innovación como en la vida la disciplina es seguramente la habilidad más subestimada por las personas, los equipos y las organizaciones. El paradigma de la magia innovadora y de la fuerza del “decreto” como palanca de los cambios en el universo es, aún hoy en los tiempo del Internet de las Cosas, lo recurrente.

Por qué en los ecosistemas innovadores equipos de personas con poco conocimiento de metodologías y herramientas pueden adelantarse a equipos altamente capacitados en las últimas metodologías de innovación, la respuesta es una de las cosas que me mantiene apasionado del tema; el esfuerzo siempre le gana al talento cuando el talento no se esfuerza.

Para gestionar los cambios en nuestras organizaciones recomiendo que utilicemos una pirámide invertida; aseguremos muchas agendas personales con espacios intencionales para iniciativas innovadoras en vez de diseñar un portafolio de innovación organizacional que no tiene cabida en las agendas de nuestros colaboradores.

Es muy importante diferenciar la estrategia para generar cultura de innovación organizacional de la que genera proyectos innovadores dentro de nuestras organizaciones.

En mi experiencia es valido arrancar el esfuerzo generando “Innovación de Túnel” es decir un pequeño portafolio de iniciativas dirigidas e insertadas en las agendas de un grupo de personas que aseguren que las cosas sucedan, para después avanzar en una gestión masiva de cambios liderados y alineados como una cultura de innovación organizacional.

En la innovación colaborativa estructurar el ecosistema de innovación y alinear los elementos que lo conforman de manera adecuada para generar resultados es la tarea de los líderes organizacionales, la disciplina de gestionar la agenda semanal para incluir y concluir iniciativas de innovación es responsabilidad de los equipos innovadores, la suma de estos esfuerzos es la palanca que genera innovación rentable.

Esforcemos nuestro talento innovador hasta lograr que incida en nuestras agendas semanales, entonces y solo entonces la magia se transformara en indicadores duros.

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